Cuenta Gotas... Historias de Sangre sobre el Parquet

Llamó después de 4, 5, 6.. 10 meses. Me propuso una cena casual en su casa.
Anticipé la situación y fui preparada. No iba a pasar otra vez por lo mismo. Ya sabía de memoria su modus operandi. Me seduciría con ese encanto natural que tiene, me sometería a sus caprichos. Se despediría de mi y pronto pasaría a ser otra vez la que pasa horas esperando un nuevo llamado.
No dormí las tres noches previas al encuentro. Sentí la misma adrenalina que la primera vez que fui a ver a Paul McCartney . Se que una cosa no tiene que ver con la otra, esto no es lo mismo que aquello, pero los síntomas eran similares. Pulso acelerado, emoción desmedida, palpitaciones.
No obré por emoción violenta, llevó tiempo pensando en terminar mi agonía. No me importa estar sin él, lo que me importa es que ya llegué a creer que nunca voy a estar en paz.
Si acaso tuviera la ética de quedarse en su lugar sino me buscara solo por sexo, o si lo hiciera, que no fuera a cuenta gotas. Si me buscara al menos con más regularidad.
Le propuse una noche de sexo sadomasoquista. Lo dejé hacer de mi lo que quiera. Luego fue mi turno. Le excitaba la idea de ser poseído por esta mujer. Demasiada mujer.
Lo até con fuerza, puse las esposas que él había conseguido en sus manos y cuando estuvo totalmente inmóvil, totalmente erecto hablé:
-No voy a repetir lo que va a pasar esta noche. Tu sufrimiento será proporcional al que sentí durante estos últimos años. Tu amor a cuenta gotas me destruye. Tu crueldad acabó conmigo, con mi ser y no voy a dejar que me conviertas en la misma mierda en la que vivís.
Entre gritos e insultos preparé mi mejor cuchillo. Traté de no escuchar sus palabras, puse música y me acerqué a él.
El primer corte fue en su pierna izquierda, una incisión profunda que lanzaba borbotones de sangre. Los siguientes en el brazo, tras la oreja y en la mandíbula.
Él lloraba,  gritaba y pedía por favor que deje de hacerle eso.
Como buscando una salvación juraba su amor.
Y yo seguía.
El hombro, los codos, la frente.
La sangre corría por el cuerpo, caía en el parquet formando charcos por todos lados.
Lo escuchaba llorar y pedir perdón.
Pasó de sentirse débil, sediento, inquieto, su respiración se aceleró, se sintió confundido, mareado hasta que perdió el conocimiento.
A las pocas horas ya estaba muerto. La sangre coagulada en el parquet formaba imágenes extrañas.
Lo desate, lo arrastré a la cama. Y limpie su cuerpo. Esa noche dormí con su cadáver.
Dormí en paz.

Lamar Lance
  

7 comentarios:

  1. Gabegar dijo...

    Impecable!!! y no me refiero al enchastre de sangre, ni hace falta luminol jejeje

  2. YoValucha dijo...

    A mas de uno de le debe estar atravesando la tostada del desayuno... yo siempre lo digo, hay q hacerse cargo de lo q uno genera en el otro.
    Me encanto amiga, como todo lo q escribis!

  3. Justiciero dijo...

    Uf! Lala, por dió!. Menos mal que dejaste de ser mi amor imposible y que nunca sucumbiste a mis encantos naturales.

    El baño de sangre y ese final morboso me produjeron un escalofrío. Y sabiendo vos quien soy creo que es la mejor prueba de lo bien que escribiste esta historia

    Abrazos oloroso y besos babosos AMIGA!

  4. M. J. Howlin dijo...

    Mirá que habías resultado retorcida, nena, eh...

  5. Fa! Qué manga de desequilibradas que son, jajaja!

    Qué puedo decir? Me encantó.

  6. Ale dijo...

    Evidentemente, es mejor olvidar, que dar vueltas en el mismo lugar... una y otra vez... algo malo puede pasar... Impecable relato.

  7. Natalya dijo...

    A Grissom le agarraría un ataque. Sensual y perfecto.

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